«Mi nombre es Yonathan Maruz.

Guía de experiencias sensoriales,
profundas y reales.
Me muevo entre el cuerpo,
el erotismo y la consciencia.

Soy un hombre que dejó de esconderse para invitar a otros

a habitar su cuerpo con deseo, presencia y verdad.»

Te invito a reconectar con tu cuerpo desde el placer

Durante años, exploré el mundo del masaje erótico como un juego de disfraces, usando un nombre ficticio, protegiéndome detrás de una identidad sensual llamada Taylor. Era mi forma de habitar un espacio íntimo, de tocar y ser tocado, sin mostrar del todo quién era.

Pero algo fue despertando dentro de mí.
Una certeza.
Un deseo más profundo de estar presente.

No solo para ofrecer placer.
Sino para acompañar a otros hombres —como tú— a habitar sus cuerpos, a sentir sin prisa, a reconocer su deseo sin culpa ni máscaras.

Entonces dejé de ocultarme.
Y nació Yonathan Maruz, no como un personaje, sino como un hombre real.
Con cuerpo, con historia, con piel.
Con una visión clara:

El placer es una vía poderosa de autoconocimiento.

Mi historia erótica es también un camino de regreso

Crecí, como muchos hombres, creyendo que el placer era algo rápido, funcional, escondido.
Que tocarse era un acto mecánico. Que ser tocado tenía un guión fijo.

Mi cuerpo sabía otra cosa.
Y empecé a escuchar.
Exploré el masaje tántrico, el mindfulness, la autoexploración consciente, la erótica gay sin performance.
Toqué y fui tocado de formas que me devolvieron a casa.

Hoy, comparto todo eso contigo. No desde un altar espiritual.
Sino desde la honestidad del cuerpo, el deseo sin culpa, la presencia desnuda.

Male on male massage in Lima - Miraflores

Lo que ofrezco nace de lo que yo también necesitaba

He creado un espacio para que hombres —como tú, como yo— se atrevan a sentir de otra manera:

  • Masajes eróticos presenciales que honran el deseo sin apurarlo.

  • Encuentros grupales donde el tacto se convierte en una práctica de conciencia y juego.

  • Cursos y mentorías que enseñan a tocar(te) con atención plena y ternura.

No tienes que ser espiritual.
No tienes que saber nada.
Solo necesitas un cuerpo. Un deseo. Una mínima disposición a quedarte presente mientras sientes.

Lo que me mueve

Quiero que más hombres puedan mirar su deseo a los ojos sin miedo.
Quiero que existan más espacios seguros donde ser eróticos y vulnerables al mismo tiempo.
Quiero que habitar el placer deje de ser un privilegio y se convierta en un derecho.

Mi trabajo es una mezcla de erotismo, presencia, escucha y juego.
Y sí: es también una forma de amor.
No el amor romántico.
Sino el amor de quien te ve entero, en silencio, mientras respiras y sientes.


Gracias por estar acá. Por seguir tu curiosidad.
Por abrir, aunque sea un poco, la puerta de tu cuerpo.

Yo estoy del otro lado. Esperando, con las manos abiertas.

“Dejé de esconderme detrás del placer. Ahora camino con él de la mano.”